Título - Homenaje 2022

Homenaje

Homenaje 2022 - Firatàrrega

HOMENAJE A FIRATÀRREGA

El homenaje de esta edición será a FiraTàrrega, el mercado internacional de las artes escénicas con más trayectoria de España y una de las más relevantes de Europa, que acaba de cumplir 40 años. Con este reconocimiento Valladolid quiere destacar su gran escaparate de la actualidad escénica, de las artes de calle y de los espectáculos visuales y no convencionales.

Sus objetivos principales son potenciar el mercado de las artes escénicas, promocionar la creación entre artistas emergentes, impulsar la formación centrada en la creación artística y la gestión de la cultura y la creación de alianzas estratégicas para desarrollar circuitos y producciones transnacionales de artes de calle.

 

Tàrrega, cuarenta años después

Equipo FiraTàrrega

FiraTàrrega nació en 1981 como una gran celebración comunitaria, como una bienvenida a la democracia, como una recuperación de la calle como espacio para la cultura y la convivencia ciudadana. Este espíritu ha perdurado y hoy es plenamente vigente, más aún después de esta larga pandemia que nos ha mantenido distanciados y más aislados de lo deseable. Han pasado 40 años y, como mercado internacional de las artes escénicas pionero de la geografía peninsular, FiraTàrrega es hoy por hoy un referente europeo, en especial cuando hablamos de artes de calle. El espacio público es uno de nuestros signos de identidad, donde las artes escénicas desarrollan la imaginación y el espíritu crítico y donde se implican con la ciudadanía, con la memoria, con la diversidad, con el territorio. Es desde esta contribución a la construcción de un imaginario compartido y desde la vocación de servicio público que trabaja en pro de la creación escénica en particular y de la cultura en general, que agradecemos sinceramente el reconocimiento a la labor desarrollada por los distintos equipos organizativos que han hecho posible el «milagro de Tàrrega» a lo largo de estos cuarenta últimos años. Y más tratándose de una organización hermana como es, en esta ocasión, la del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid. Muchísimas gracias y larga vida a la creatividad escénica y a las artes en vivo.


Cuatro décadas mirándonos en el espejo

Sara Bailac Ardanuy, poeta

I la imatge que reflectiu

se us pot desprendre de la persona

i restar fixa al mirall per sempre.

Joan Brossa

Afeitarse, leer el periódico, escribir a máquina o dormir. En la calle, rodeado de vallas. En 1986, Albert Vidal exhibía durante 42 horas seguidas la vida cotidiana de un hombre urbano. Comer un poco, admirar la luna, sentarse en el sofá y pasear. El espectáculo de la vida cotidiana convertido en un espejo que inquieta, que agrada o que horroriza a quien lo contempla. La performance que refleja imágenes —tal vez amables, tal vez grotescas— donde no sabemos, no queremos o no podemos reconocernos. Una instalación-performance que pasó por zoológicos de todo el mundo con gran éxito: personas contemplando al hombre urbano, junto a la jaula de los chimpancés, las cebras y los osos. Un ciudadano normal y corriente, educado, bien vestido, en silencio: un homo sapiens sapiens. Un ejercicio, podríamos decir, antropológico, pero sobre todo provocador. ¿Cuántos reflejos más hemos tenido delante, hemos ido a buscar o nos han sorprendido en las calles de Tàrrega? ¿Cuántas emociones, reflexiones, provocaciones han dejado huella en la ciudad y conforman el aura que revive cada mes de septiembre? ¿Qué han sido estos 40 años de Fira sino cuatro décadas poniéndonos ante el espejo?


¡Es el mercado, estúpidos!

Josep Manel Busqueta Franco. Pastelero y economista

Heródoto de Halicarnaso explica que Ciro, el rey de los persas, menospreciaba a los ciudadanos de Atenas y consideraba que una comunidad en la que el centro de su ciudad lo ocupaba el mercado, un espacio donde los ciudadanos acuden para engañarse los unos a los otros, no podía ser una sociedad sólida. Hoy compramos y vendemos en bucle. El agua, el aire, la tierra, el tiempo, el amor, todo se compra, todo se vende, todo es una mercancía presente o potencial, un flirteo entre la oferta y la demanda. Vender, comprar, ¡qué acción más pulcra, aséptica! El glamour, el deseo, el impulso que nos provoca un anuncio publicitario, no nos refieren a los niños soterrados en las minas de coltán, ni a la explotación de las mujeres en las fábricas textiles de Bangladesh, nada. Cuando todo estará comprado y vendido, sólo nos quedarán las piedras y el despropósito de un mundo habitado por caricaturas humanas buscando, desesperadas, comprar la última piedra, la última vacuna, el último aliento. De compra en compra hasta la eyaculación final. Quiero desear que no será así, que con las últimas piedras construiremos una barricada, una intifada definitiva. Que con la honda del amor y la rabia sabremos donde apuntar para lanzar la piedra final, para después empezar a construir un mundo bello, piedra a piedra.


No dejéis de emocionarnos

Jordi Muntada. Espectador de FiraTàrrega

Hace 40 años y un poco más salía a dar una vuelta por las calles de Tàrrega. Era la fiesta mayor y me encontré que sucedían cosas que no había visto nunca antes: pasacalles imparables, marionetas gigantes, que si el sol, que si la noche, dragones, humo… La gente nos mirábamos y no entendíamos nada, no sabíamos lo que pasaba, pero estábamos a gusto. Creo que nadie sabía lo que era una feria de teatro en la calle, pero era una fiesta sin fin. Personalmente, aquello me zarandeó pero me enganché sin remedio. Pasaron los años y todo iba a más, nuevas sensaciones, espectáculos alucinantes, cosas que sucedían en espacios inimaginables... Yo deambulaba sin parar, incluso hubo años en que me negué a dormir. Todo era tan intenso que no quería perderme nada.

Para mí la fira es increíble, lo que pasa en la calle me da aire, me da vida. No lo sé, a veces basta el gesto de una actriz, la imagen de un espectáculo, alguien que te encuentras al doblar un esquina haciendo no sé qué y te detienes y te quedas sin palabras. Estos momentos son impagables. Es una sensación difícil de explicar, hay que vivirla.

Para mí, la Fira hoy sigue manteniendo esa esencia de lo especial, que te invita a disfrutar de la calle y de la gente con la que tropiezas. Si se me permite, y desde el frente de los espectadores, tengo un mensaje todos los que hacéis posible FiraTàrrega, las artes de calle y las artes escénicas en general: no dejéis de emocionarnos, de despertarnos, de rompernos los esquemas, de provocarnos, de hacernos sentir vivos. Os estamos esperando.